Dirigentes Judios Argentinos…sus mierdas vistas desde sus raíces
Diciembre 26, 2007 por cafetorrado499
La basura no tiene credo. La pasión, el deseo de justicia tampoco. Pocas veces se especifica en las escuelas cuando se habla del holocausto, si murieron cristianos, gitanos o polacos. Se estereotipa siempre este hecho como masacre al pueblo judio.
Eso no priva que se canonice a un cura que martirizó su vida, ni que hollywood haga plata con Schindler. El sentimiento enraizado de cualquier cultura, en mi pais de inmigrantes, sabe corroer las tripas cuando se vé algo injusto. Y en este artículo, los judios argentinos muestran como le tiemblan de bronca sus tripas cuando sus muertos por la dictadura argentina tienen vínculos nefastos con la dirigencia judia local e israelí.
A principios del gobierno de Alfonsín, en una durísima discusión que tuvo lugar en un local del ala progre del sionismo ubicado en Junín al 200, la inolvidable Renée Epelbaum, una de las fundadoras de las Madres de Plaza de Mayo que tenía a sus tres hijos desaparecidos, acuñó aquella frase que durante mucho tiempo se hizo carne entre los familiares de detenidos-desaparecidos de origen judío: “No quisiera enterarme que a mis hijos judíos los mataron con armas israelíes”.
En abril del ’99, después que testimonié ante el juez Baltasar Garzón en Madrid, el Partido Socialista de Israel (“Meretz”) me invitó a participar en su país de una serie de actos. En ese contexto tuve oportunidad de hablar en la Universidad Hebrea de Jerusalem y, por supuesto, me referí al papel nefasto que los distintos gobiernos israelíes y la estructura institucional judeoargentina jugaron en la época de la dictadura.Sobre el tema de los pertrechos bélicos me respondió Alex Ben Tzví, ex consejero de la embajada de Israel en Buenos Aires, con quien en 1996 había mantenido un altercado radial: “Nuestros enemigos exageran el tema, porque el Estado de Israel solamente (sic) le vendió a los militares argentinos el 13% de sus necesidades armamentistas”.Aquellas palabras de Ben Tzví, que causaron sonrisas entre los presentes, deben haber sido seguramente la más clara confesión oficial israelí sobre ese sucio negocio….La izquierda israelí fustigaba con mucha energía la doble moral desarrollada por Israel, que envió urgentemente una delegación de socorro en oportunidad del atentado de la calle Pasteur (AMIA), pero nada hizo, ni siquiera levantó el teléfono para protestar, “cuando los militares asesinos se llevaban a los judíos por centenares durante la dictadura militar”. Dirigentes del sector izquierdoso del sionismo, cuando eran entrevistados en Israel en los primeros años del horror por algún familiar o amigo de desaparecido que reclamaban desesperadamente “hagan algo” (hay varios testigos), respondían que “esto les había pasado por no recibir educación sionista”(sic).Y como la vida institucional judía (religiosa, cultural, sociodeportiva) se desarrollaba en la Argentina con absoluta normalidad -y los famosos countrys judíos como los de Hebraica y Hacoaj se inauguraron precisamente en esa etapa nefasta del país- resultó normal, casi obvio, el alineamiento explícito del judaísmo oficial con los militares, “quienes no sólo apoyan a Israel en los distintos foros internacionales, sino que también facilitan nuestra actividad comunitaria”…Todos los desaparecidos judíos (hasta ahora se llevan contabilizados alrededor de 2000), que entregaron su vida generosamente, y aunque no lo supieran o dijeran lo contrario, estaban para mí infinitamente más cerca de las utopías de justicia social de los antiguos profetas de Israel que de los corruptos burgueses que desde añares vienen conduciendo las instituciones judías locales.Escrito por Heman Shitter, y plagiado y sintetizado por mi a Causa Popular donde puede leer el original













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